Buscando noticias de economía he encontrado esta que llueve sobre mojado. No es la primera vez que los ufólogos leemos que para activar la economía una de las posibilidades sería crear una falsa invasión extraterrestre.
En 1966 se publicó el polémico informe Iron Mountain, oficialmente dado como falso, aunque el paso de estos 35 años le da cada vez más tintes de ser auténtico. En él se hablaba de cómo incentivar la economía, una de las formas era crear una falsa invasión extraterrestre.
Esta vez no lo dice un dudoso informe, lo dice un Premio Nobel. Si comienzan a aparecer extrañas noticias sobre OVNIs ya lo sabes, no vienen de otros mundos.
Krugman cree que una invasión extraterrestre sacaría a EEUU de la recesión. El Premio Nobel apeló a una invasión alienígena en EEUU para solucionar la crisis y reactivar la economía.
Fareed Zakaria presenta Global Public Square, programa muy valorado y con una gran audiencia, las noches de domingo en la CNN. Esta semana, Zakaria contó con Paul Krugman y el ex economista jefe del FMI, Ken Rogoff, para analizar la situación de la economía estadounidense, y las declaraciones del economista no pasaron desapercibidas.
El Premio Nobel apeló a una invasión alienígena en EEUU para solucionar la crisis y reactivar la economía. El discípulo de Keynes sorprendió en el ejemplo expuesto, pero no en sus teorías según las cuales si no hay suficiente consumo la economía se ralentiza y se reduce el crecimiento, que para Krugman es lo que está sucediendo, por lo que hay que aumentar el consumo como sea.
Mientras Rogoff exponía que la inversión en infraestructuras es beneficiosa siempre que no sea un derroche, poniendo como ejemplo negativo la onerosa red de túneles de Boston, Krugman se apuntó entusiasmado a la tesis de Keynes de que el gasto público en una recesión ayuda, aunque se emplee en cavar y tapar agujeros.
Para Krugman una invasión extraterrestre provocarían un gran aumento del gasto público en defensa, es decir, toda la sociedad se afanaría en producir bienes que protegieran a la población de este ataque, con lo que la economía se reactivaría. El gasto en infraestructuras sería siempre positivo. "Es muy difícil conseguir inflación en una economía deprimida, pero si hay un programa de gasto público más una política expansiva de la Reserva Federal se puede conseguir. Por lo tanto, si se piensa emplear todas estas cosas juntas, se puede lograr mucho", añadió Krugman.
Además justificó su teoría de que un ataque alienígena generaría activación económica explicando que "si descubriéramos que los extraterrestres estaban planeando atacar y necesitáramos una inversión masiva para contrarrestar la amenaza, la inflación y el déficit presupuestario serían un problema secundario y esta recesión podría terminar en 18 meses".
La idea de los extraterrestres, inspirada según Krugman en un episodio de la serie Más allá de la realidad, es obtener un "estímulo fiscal" como los acometidos por la mayoría de los gobiernos occidentales pero en mayor escala. El que luego la amenaza extraterrestre no fuera real sino "un error" daría lo mismo, porque estaríamos de todos modos mejor.
Rogoff, con cierta ironía, concluyó que lo que haría falta entonces para reactivar la economía es un Orson Welles.
OVNI fotografiado en 1973 sobre
Suecia comparado con los
últimos diseños de la época
Los infortunados testigos OVNI han sido tachados muchas veces de trastornados, por contar que habían visto una nave extraterrestre. Lo cierto, descontando los fraudes intencionados y temas similares, es que suelen describir muy bien lo que observan, o incluso llegan a fotografiar, aunque siguiendo la moda social del momento crean que han estado ante algo de otro mundo. Pero si dicen haber visto volar una nave triangular, lo más seguro es que hayan visto precisamente eso; simplemente el vuelo de una aeronave triangular.
Sus descripciones pueden parecernos extravagantes, pero no son un disparate en absoluto, pues nuestros cielos se ven cruzados muchas veces por aparatos que no son aviones, y que se mueven de forma muy distinta a lo que cualquiera podría esperar. Para una persona ajena al mundo aeronáutico se tratan de auténticos objetos voladores no identificados.
Entre estos OVNIS terrestres, los drones quizá sean los más fáciles de reconocer, por haberse admitido públicamente su uso como aviones espías en las últimas guerra. Se tratan de aparatos aéreos dirigidos a distancia, que al no llevar un piloto humano a bordo pueden realizar maniobras prodigiosas. Son el resultado de un viejo sueño aeronáutico comenzado en la Primera Guerra Mundial, con los primeros aeróstatos dirigidos por ondas de radio.
Dron 147 de Ryan
En los años sesenta, el desarrollo de nuevos materiales y tecnologías permitió la creación de estos aviones robots, utilizados incluso como aviones de combate en el más absoluto secreto. Por ejemplo, la empresa Ryan creó el dron 147, que entre 1967 y 1971 realizó 138 misiones principalmente sobre China, en donde fue derribado, y no siempre como aparato espía desarmado. Otro dron de Ryan, el 154, fue un modelo que protagonizó un famoso incidente al estrellarse en Los Alamos, Nuevo México, en agosto de 1969 (un lugar curiosamente asociado a varios accidentes OVNI, no sólo al famoso de Roswell), dejando de ser un proyecto secreto desde ese accidente.
No obstante, los drones están pasando a la historia y precisamente por eso se enseñan al público, por lo menos los más básicos. Hoy las investigaciones se han trasladado hacia un proyecto altamente confidencial, consistente, principalmente, en aeronaves que no necesitan ser guiadas a distancia por un ser humano. Las siglas de este proyecto (UCAV), aparecieron por primera vez en un voluminoso documento de 2.000 páginas que recogía 15 monografías dedicadas a los avances aeronáuticos. Eso fue en agosto de 1995 y en abril de 1998 se reconoció estar trabajando en ello.
De nuevo se retomaba una antigua idea de los años cuarenta. Durante la guerra, mientras Alexander Lippisch trabajaba para el ejército, descubrió los primitivos ordenadores del alemán Konrad Zuses. No eran simples calculadoras gigantes como la famosa ENIAC de Estados Unidos, sino las primeras máquinas programables creadas por el hombre, y Lippisch vislumbró que un día dirigirían ellas solas sus aviones, sin necesidad de la intervención de un piloto humano.
Siguiendo las premisas preliminares del proyecto, los UCAVS se distinguirían de cualquier aeronave anterior en muchos sentidos: evitar un piloto humano dándoles "inteligencia" propia, invisibilidad electrónica y física verdadera, velocidades más increíbles todavía que las de los drones, maniobrabilidad impensable soportando hasta 13 ges, y sistemas de despegue más allá del vertical que les permitiría partir desde aeronaves "madre", submarinos especiales y nuevas portaaeronaves.
Prototopo del nuevo portaaeronaves
Las pruebas relacionadas con los UCAVS comenzaron hace años, y hemos podido ver los primeros resultados prácticos. En los años ochenta se nos enseñó un curioso barco "invisible" a la detección electrónica, bautizado con el apodo de "Shadow". Pocos imaginaban que se trataba de un prototipo para experimentar el nuevo portaaeronaves asociado al proyecto UCAV. Del mismo modo las aeronaves "madre" y los submarinos especiales no se parecerán a nada conocido.
Si los nuevos navíos han comenzado a probarse, existen también indicios de que las aeronaves, planeadas por el ejército estadounidense, con capacidad para el lanzamiento, recuperación y abastecimiento en vuelo de UCAVS han sido experimentadas.
A finales de los años ochenta y principios de los noventa, varias personas aseguraron ver sobre Puerto Rico un gigantesco OVNI triangular, culminando las observaciones en un incidente protagonizado por dos F-18, cuando fueron "tragados" por el OVNI. Precisamente, y curiosamente, este avión es el reconocido de forma oficial para probar diversas tecnologías del proyecto UCAV.
OVNI observado en Puerto Rico
en 1998 comparado con el
UCAV X-47A de Northrop
Casos como el observado en Puerto Rico no deben sorprenderos. Los ensayos realizados para crear una aeronave “madre”, forman parte de la historia aeronáutica, y se han llevado a cabo colosales intentos por lograrlo. Uno de los más famosos causó una verdadera conmoción mundial en su época. El 19 de mayo de 1934, los soviéticos presentaron en Moscú el avión gigante ANT 20 “Máximo Gorki”. La aeronave era en realidad una herramienta de propaganda del partido. En su interior se hallaba, entre otros elementos, una cocina, un cine, un laboratorio fotográfico, una sala de radio y hasta una imprenta. De sus alas colgaban cazas de combate, que tras abandonarlo y cumplir su misión, podían regresar a sus anclajes para ser reparados o recibir suministros.
El 18 de mayo del año siguiente, durante un vuelo de exhibición cerca de Tushino, precisamente, uno de los cazas chocó contra un ala del gigante aéreo produciendo su caída desde 800 metros de altitud.
Vídeo del 27 de abril de este año en donde Boing muestra su UCAV X-45C como una novedad. Lástima que escribí esta parte del libro hace 10 años. Estos aparentes avances son mucho más antiguos de lo que se afirma. Incluyo la nota de prensa que lo acompañaba.
En un comunicado, Boeing dijo hoy que el Phantom Ray ha volado por su cuenta por primera vez en el Centro de Investigación de Vuelo Dryden de la NASA, en la Base Aérea Edwards, California. El prototipo no tripulado voló durante 17 minutos el 27 de abril, alcanzando una velocidad de 178 nudos y una altitud de 7.500 pies. Boeing anunció que el vuelo ha demostrado la aeronavegabilidad básica del Phantom Ray, preparando el escenario para los vuelos adicionales en las próximas semanas.
Estos vuelos, financiados por la compañía, preparará al Phantom Ray para apoyar las misiones que pueden incluir inteligencia, vigilancia y reconocimiento; supresión de las defensas aéreas enemigas, ataque electrónicos, y el re-abastecimiento aéreo autónomo. El Boeing Phantom Ray es un sigiloso vehículo de combate aéreo no tripulado (UCAV) que está siendo desarrollado por Boeing, es un avión que sería capaz de funcionar de forma autónoma. También se lo señala como "unmanned airborne system" (UAS), se basa en el X-45C, prototipo que Boeing desarrolló originalmente para la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa (DARPA)/US Air Force/US Navy Joint-Unmanned Combat Air System (J-UCAS) program.