viernes, 1 de junio de 2012

En busca de escuchar extraterrestres

Científicos examinan el sistema planetario Gliese 581 mediante la interferometría, que ayudaría a detectar la vida en el espacio.

Astrónomos emprendieron un nuevo intento en detectar radioseñales de inteligencia extraterrestres desde el sistema planetario Gliese 581 que, según los científicos, dispone de condiciones aptas para la existencia de vida y podría estar habitado por una civilización avanzada.

El grupo de científicos, encabezados por Hayden Rampadarath del Centro de Radioastronomía internacional de la Universidad de Curtin (Australia) publicaron los resultados en la revista ‘Astronomical Journal’, donde señalaron que por ahora no han logrado localizar radioseñales fuera de la Tierra, aunque proseguirán con su investigación.

Método que detectaría a los alienígenas
En el marco del estudio los astrónomos tenían la intención de ‘escuchar’ el sistema planetario Gliese 581 mediante la tecnología de la interferometría de muy larga base (VLBI, por sus siglas en inglés) que, de acuerdo a los astrónomos, podría ayudar a detectar vida extraterrestre.

Se trata del método que consiste en combinar las señales del cuerpo celeste recibidas por miles de diferentes receptores, telescopios o antenas de radio que están esparcidas en un área de miles de kilómetros, por lo que permite localizar en el espacio unos objetos minúsculos a gran distancia desde la Tierra.

Así, durante las observaciones realizadas mediante VLBI, adoptado en junio del 2007, los investigadores encontraron 222 posibles señales de civilizaciones extraterrestres. Sin embargo, análisis posteriores mostraron que ninguna de ellas está saliendo del Gliese 581.

En busca de vida en Gliese 581g
En diciembre del 2008 el científico australiano Ragbir Bhathal, de la Universidad de Western Sydney, detectó un pulso de luz parecido a un láser en una región del planeta Gliese 581g (que se ubica en el centro de la zona de habitabilidad del sistema), casi dos años antes de que los científicos informaran sobre el descubrimiento del planeta.

No obstante, el astrónomo subrayó posteriormente que, a pesar de buscar la señal durante bastante tiempo, no la volvió a detectar, por lo que los científicos la “marcaron con un gran interrogante”.

De esta manera, la posibilidad de que el planeta Gliese 581g albergue a extraterrestres todavía sigue sin ser comprobada, aunque la búsqueda de radioseñales desde el espacio exterior continúa. 

Fuente

Más datos sobre el OVNI de La Graña

El OVNI recuperado por la Armada en Ferrol en 1966 era en realidad un prototipo espía de la NASA. Los detalles de un secreto militar silenciado durante años.

Se trata de un suceso al que las crónicas de entonces trataron de darle un halo de misterio, bautizándolo como el OVNI de La Graña (Ferrol). Pero décadas más tarde, el suceso ha ido poco a poco desmitificándose: se trató, en realidad, del accidente de un prototipo UAV espía de la NASA. ECD ha tenido acceso al testimonio de un militar que vivó en primera persona aquel suceso.

Según el testimonio de los testigos, recogido en las crónicas periodísticas de la época, lo que se vio en los cielos de Ferrol aquella noche de invierno de 1966 era un aparato luminoso que desprendía luces de varios colores. Tras sobrevolar la Ría ferrolana, desapareció mar adentro.

Aquel supuesto ‘OVNI’, que fue uno de los muchos objetos desconocidos que surcaron los cielos de Ferrol en aquellos años 60, fue hallado horas más tarde en alta mar por unos pescadores que faenaban en la zona.

Fueron éstos los que recogieron los restos del aparato estrellado en el mar y lo subieron a bordo de su embarcación. Constataron que se trataba de tecnología poco común, con muchas luces y sistemas electrónicos que no supieron identificar. A su vuelta al puerto de Ferrol, un grupo de militares de la Armada les esperaba para asumir la custodia del aparato.

El Confidencial Digital ha podido localizar a uno de los militares que participaron en las labores de recuperación y custodia de aquel artilugio. Según los detalles ofrecidos por este militar, ahora en situación de reserva, los mandos militares de la base de submarinos de La Graña, en Ferrol, exigieron mantener en secreto aquel suceso. “Ni a nuestros familiares podíamos decirles absolutamente nada de aquello”.

Tal y como recuerda, aquel aparato era del tamaño aproximado de un caza F86 Sabre de la época, pero sin alas y con una gran tobera en su parte posterior –que indica que se trataba de un sistema de despegue vertical-.

Estaba fabricado en un material amarillento, similar al que puede verse en algunos satélites o en el módulo lunar del Apollo. Según fuentes expertas en el sector aeroespacial, este papel de oro es un material muy ligero y extremadamente resistente al calor. Se utiliza en aquellos aparatos cuyos motores alcanzan altísimas temperaturas.

Escondido en un túnel subterráneo

Los militares de la Armada, tras exigir silencio absoluto a los pescadores que recogieron el aparato en el mar, lo montaron en una góndola del Ejército y ésta fue escoltada por un convoy de vehículos hasta La Graña.

Allí fue recogida en uno de los grandes túneles –“en el tercero”- que horadan un monte que hay en el interior de la base.

Ingenieros del Ejército del Aire acudieron en las primeras horas de custodia hasta la base de la Armada, con el objetivo de analizar los restos y determinar cuál era el objetivo del aparato. Por aquel entonces, los militares ya habían descubierto el logo de la agencia aeroespacial estadounidense y las siglas NASA impresas en el fuselaje del artilugio.

“Se trataba de una especie de UAV rudimentario para estos tiempos, pero mucho más avanzado tecnológicamente que cualquier cosa que hubieras visto o nos hubieran contado por aquel entonces” asegura a ECD este militar en la reserva.

Finalmente, los ingenieros determinaron que se trataba de algún tipo de aparato espía, ya que contaba con cámaras y estaba diseñado para “hacer poco ruido” y desprender una firma térmica muy baja.

La Armada comunicó el hallazgo en las primeras horas a la base norteamericana de Rota. Durante las horas que este prototipo estuvo en Ferrol fue visto por apenas dos docenas de personas. Un grupo de militares estadounidenses se presentó en Ferrol y se llevó el aparato a bordo de un camión militar. Nunca se volvió a saber nada de su paradero.

jueves, 31 de mayo de 2012

Tras 25 años el bunker de la defensa aérea jamás ha detectado un OVNI

Sala de operaciones del búnker del Grualercon, desde donde se controla el espacio aéreo del Archipiélago. 
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA. Diez personas velan las 24 horas los 365 días del año por la seguridad en el espacio aéreo en Canarias. No se les puede escapar nada. El Grupo de Alerta y Control (Grualercon) celebra este mes los 25 años de su creación, así como el 45 aniversario de la implantación en el Archipiélago de la primera unidad de vigilancia aérea.

El teniente coronel jefe del Grualercon, Miguel Ángel Pardo, ofreció esta semana una visita reducida a las instalaciones ubicadas en la Base Aérea de Gando, a la que asistieron una treintena de autoridades civiles y militares. Un búnker, construido entre 1985 y 1987, sirve de base para este grupo que depende en la actualidad del Mando Aéreo de Combate.

La fortificación subterránea, de unos 4.000 metros cuadrados, es el "cerebro" de esta unidad del Ejército del Aire, compuesta por 164 militares de alta cualificación. En caso de una explosión bacteriológica o química el búnker se cerraría y el aire exterior pasaría por los filtros que protegen de esos agresivos. Además, está preparado para el impacto de una bomba nuclear o lanzada desde un avión, de artillería o de buque.

El Grualercon tiene como misión la vigilancia y control del espacio aéreo de Canarias, tanto de aviones civiles como militares. Dispone de dos radares tridimensionales, uno en Gran Canaria y otro en Lanzarote; 17 asentamientos de telecomunicaciones en Gran Canaria, cinco en Fuerteventura y tres en Lanzarote, además de piezas de artillería, aviones y todo tipo de recursos tecnológicos para identificar el tránsito aéreo. Además, recibe datos de los países aliados de la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN), de la Agencia de Meteorología, y Aviación Civil, entre otros.

Esta unidad actúa como defensa aérea en caso de un posible ataque y como Policía Aérea, labor que realiza todos los días. Cualquier problema es atajado de forma rápida, ya que todo se supervisa al milímetro. En el 99% de los casos, el Grualercon cuenta con los planes de vuelo facilitados por Aviación Civil para identificar las aeronaves y sus rutas, mientras que el 1% restante corresponde en la mayoría de las ocasiones a "despistes" de los aviones al retrasarse en la entrega de su plan de vuelo. El comandante Juan José Ruiz destacó que apenas se registran incidencias y negó la interceptación de aeronaves vinculadas al tráfico de drogas. También comentó que nunca se ha detectado ningún ovni.

El último suceso grave que se recuerda en el que haya intervenido este grupo es el secuestro de un avión mauritano el 15 de febrero de 2007, que cubría el trayecto Nouakchott-Nouadhibou-Gran Canaria. El secuestrador quería desviar el aparato hacia Francia para solicitar asilo político. El raptor se hizo con el control de la aeronave, con 74 pasajeros a bordo y ocho tripulantes, y que obligó a su comandante a modificar su ruta y dirigirse a París, haciendo al final parada para repostar en el aeropuerto de Gran Canaria.

Reacción
"Los minutos de reacción son trascendentales" en la detección e interceptación de posibles amenazas, remarcó Ruiz, quien destacó que "en tiempos de paz" la normativa de la OTAN fija en 15 minutos el tiempo máximo de reacción. Sin embargo, nunca se llega a emplear todo ese tiempo. Si hay un aviso de cualquier problema, un avión está preparado para salir entre tres y cinco minutos, tras recibir la orden desde el Mando Aéreo de Combate de Torrejón de Ardoz (Madrid). En caso de que el avión esté ya en marcha sale en un minuto y en tres minutos está en el lugar del problema.

El Grualercon controla las 12 millas alrededor de Canarias, mar que pertenece a la soberanía española, aunque tiene 200 millas de "responsabilidad" en torno a las Islas, aguas internacionales donde no puede adoptar la acción de tiro.

La sala de operaciones del búnker del Grualercon controla a través de varias pantallas absolutamente todo lo que sobrevuela el cielo de las Islas, tanto aviones civiles como militares, y a la mínima sospecha se pone en marcha un protocolo para proceder de forma rápida. Este tipo de alarma de scramble (disputa) consiste en mantener en la base aérea un número de aviones listos para despegar en un momento dado. En las Islas esta labor la realizan F18 del Ala 46 de Gando.
Los scrambles actúan en multitud de cometidos, entre los que figuran las escoltas aéreas para acompañar a la aeronave donde viaja una personalidad; y la ayuda a la navegación de un avión que no puede hacerlo por sus propios medios. Los cazas también salen para comprobar mediante la observación directa los datos y el plan de vuelo de un avión, ejercicios de inteligencia, así como para efectuar entrenamientos de las unidades aéreas de combate y otros ejercicios nacionales y extranjeros.

Delta 79
De hecho, Canarias goza de un espacio aéreo denominado Delta 79, localizado en el mar al Sur de las Islas, "muy apetecible" por las fuerzas aéreas de toda Europa para realizar entrenamientos. Tal como manifestaron ayer varios mandos, esta zona la reserva Defensa en horarios determinados durante el día para permitir ejercicios de aviones militares, operaciones que son publicadas "por todo el mundo" para evitar inconvenientes en el tráfico aéreo.

Además, en Canarias se ha instalado el Link- 16, una tecnología militar para compartir información con todo tipo de cuerpos policiales y organismos aliados para "evitar zonas ciegas" en el espacio aéreo. Una revolución que deja atrás los "medios artesanales" con los que trabajaba el coronel Manuel Ramos, que durante sus 17 años de trayectoria, hasta 1989, vivió el paso del antiguo Escuadrón de Alerta y Control número 8 creado en 1967 al Grualercon. "Lo que antes se hacía por voz, hoy se hace electrónico. Antes era más entrañable, tenías que estar más concentrado porque se te podía ir algún avión", añadió Ramos, para quien esta unidad es "el cerebro de la defensa aérea". Rememoró incluso las molestias que sufrió por las excavaciones para "abrir el boquete" y construir el búnker, que dispone de tres motores de 400 kilovatios de potencia cada uno, que podrían funcionar 30 días a pleno rendimiento si falla la red eléctrica.

lunes, 28 de mayo de 2012

De lo que explicó Kenneth Arnold a lo que luego se ha contado

Exactamente el día 24 de junio de 1.947 Arnold vio unos objetos misteriosos volando sobre el monte Rainer, y a partir de sus declaraciones a los medios de comunicación nació la ufología. A finales de los años noventa la ufología mundial dio un giro total de 180º. 

Libros e informes con los que todos hemos estudiado e investigado se desmienten o se ponen en seria duda, lo que nos ha llevado a todos a un profundo caos, en el cual ya no sabemos ni lo que es verdad ni lo que es mentira, o mejor dicho, lo manipulado o no manipulado. Pero pese a todo os recomiendo no deshaceros de ningún libro o informe. 

Desde hace años se conoce la teoría de que los OVNI pueden ser adelantos secretos de las grandes superpotencias, pero nunca se llegó a pensar en la verdadera importancia de tal manipulación. Al ver que la mayoría de los casos eran falsa información inducida, nos damos cuenta de como han estado jugando con nosotros para hacernos creer lo que ellos quieren que creamos. 

Por ejemplo, en una entrevista de un corresponsal de guerra en 1.945, mantenida con un mayor de la Air Force, se hablaba de la experiencia de los aliados con lo que el militar llamaba "platillos volantes". Este piloto de un B-17 utilizó las palabras "platillos volantes" dos años antes de que la prensa atribuyera su primera utilización a Kenneth Arnold. Otro dato no menos interesante lo encontramos con una paradójica inversión: Durante la Segunda Guerra Mundial eran los miembros de las fuerzas aéreas aliadas quienes trataban de convencer a la gente de que sus pilotos habían visto verdaderamente objetos misteriosos volando, sin embargo después de 1.947 todo fue descrédito y burlas para los testigos. ¿Por qué? 


Sobre el caso de Kenneth Arnold, uno de los que creíamos limpio, hoy se plantean serias dudas sobre si lo que vio no fue otra cosa que prototipos secretos, como él mismo planteaba en una carta sobre la que trataremos en este artículo. Es bien sabido que Estados Unidos llevó a sus instalaciones y laboratorios a diseñadores, investigadores e ingenieros aeronáuticos capturados entre las fuerzas del Eje tras el fin de la guerra. De ahí que los sorprendentes proyectos desarrollados por sus antiguos enemigos se unieron a los suyos propios dando como resultado una serie de aparatos increíblemente avanzados para la época. 

Por todo esto he creído interesante publicar algo muy especial: la propia versión de Kenneth Arnold extraída del libro que publicó Brad Steiger en 1.976 sobre el famoso Proyecto Libro Azul (investigaciones del ejército estadounidense sobre los OVNIS), una obra difícil de encontrar hoy en día, y que pese a ser de sobra conocida entre los estudiosos del tema es prácticamente desconocida para el público en general. 

La leyenda de lo sucedido hace ya sesenta y cinco años siempre nos ha sido contada por terceras personas, pero quién mejor que Kenneth Arnold puede narrar lo que vieron sus propios ojos. Lo que vais a leer es una carta oficial dirigida al comandante en jefe de Wright Field, junto con algunos datos personales que demuestran su estabilidad psíquica, su descripción de lo ocurrido y su convicción, unida a la de otros compañeros, de que tras aquello estaba algún tipo de prueba del ejército del aire y no naves extraterrestres. También encontraréis el rápido dibujo realizado por él mismo en donde se puede apreciar la forma general de los objetos.

TRANSCRIPCIÓN DE LA CARTA
Pendleton org julio 12 1233A
Comandante en Jefe
Wright Field Dayton Ohio

Estimado Señor :
Tiene usted mi permiso para citar, dar o imprimir mi escrito e informe sobre los nueve extraños aparatos que observé el 24 de junio en las montañas del estado de Washington. El informe, tal como lo había solicitado, lo envié hace unos días. Es lamentable que no pueda usted proporcionar explicación a estos aparatos, pues estaba convencido de que pertenecían a nuestro gobierno. No parecían tener la intención de hacer daño, pero utilizados como instrumentos de destrucción en combinación con nuestra bomba atómica podrían destruir la vida en nuestro planeta. El capitán XXXXX, el copiloto y yo hemos comparado nuestras observaciones con todos los detalles posibles y hemos llegado a la conclusión de que hemos visto el mismo tipo de aparato en cuanto a tamaño y forma. No lo hemos tomado a la ligera. Nos preocupa seriamente, pues estamos tan interesados como usted en la seguridad de nuestra nación.
Kenneth Arnold
Boise, Idaho, licencia de piloto XXXXXXXX
24 333487

EXTRACTO DEL INFORME
... En 1.938 comencé a trabajar para Red Comet, Inc. De Littleton, Colorado, fabricante de aparatos automáticos contra incendios. En 1.939 me nombraron gerente de distrito para una parte de los estados del oeste y en 1.940 establecí mi propio abastecimiento de controladores de fuego, llamado Gret Western Fire Control Supply. He trabajado desde entonces como ingeniero independiente de control de fuegos, por lo que he manejado, distribuido, vendido e instalado toda clase de equipos automáticos y manuales contra el fuego en las zonas rurales de cinco estados del oeste. 

Mi primera experiencia en vuelo comenzó en Minot, Dakota del Norte, en donde me dio la primera lección Earl T. Vance, originario de Great Falls, Montana. Debido al elevado precio de las lecciones en aquella época, no pude continuar y no hice ningún progreso importante hasta 1.943. El certificado de piloto me lo dio De Leach, un antiguo inspector de CAA de Portland, Oregón, y desde hace tres años tengo mi propio aeroplano, con el que cubro todo mi territorio, volando desde entonces sobre 45 horas mensuales. Como en mi trabajo siempre utilizo una avioneta, en enero de este año me compré una Callair nueva, diseñada para despegues a gran altitud y utilización en terrenos escasos y accidentados. 

En el tipo de vuelo que hago se requiere mucha práctica y conocimientos, pues casi siempre hay que aterrizar y despegar en prados de vacas sin dañar el aparato ; en algunos de los lugares a los que debo ir por cuestiones de trabajo los caminos son escasos y la altitud elevada. Hasta el momento he aterrizado en 283 prados y he volado durante más de 1.000 horas, pero mi mayor accidente ha sido un neumático deshinchado. 

La historia de lo que observé en los montes de Cascade, por increíble que pueda parecer, es positivamente cierta. Nunca he pedido ni he querido la menor notoriedad por haber estado en el lugar apropiado en el momento adecuado. Informé sobre algo que, con toda certeza, cualquier piloto habría informado. No creo de ningún modo que mi observación se debiera a una sensibilidad de la vista distinta a la normal en cualquier piloto. 

El martes 24 de junio de 1.947 había terminado mi trabajo para la Central Air Service de Chehalis, Washington, y a las dos de la tarde despegué de ese aeropuerto con la intención de dirigirme a Yakima, Washington. Mi viaje se retrasó durante una hora con el fin de buscar un gran transporte de la Marina que se suponía había caído en el lado sudoeste del monte Rainier o en sus alrededores, en el Estado de Washington, y que no se ha encontrado hasta el momento. 

Volé directamente hacia el monte Rainier, tras haber alcanzado una altitud de 9.500 pies, que es aproximadamente la elevación de la alta meseta de la que surge el monte Rainier. Hice un vuelo de rastreo por el lado oeste de la elevada altiplanicie buscando en aparato en las diversas crestas y luego descendí hasta la vertiente lateral del cañón, en donde se encuentra Ashford, Washington. 

Como no pude ver nada que se pareciera a la nave perdida, di un giro de 300º a la derecha por encima de la pequeña ciudad de Mineral, y me dirigí nuevamente a Mount Rainer. Me elevé a una altitud de 9.200 pies. 

El aire estaba tan tranquilo ese día que volar se convertía en un auténtico placer y, como hacen casi todos los pilotos cuando están a gran altitud y se encuentran con esas condiciones atmosféricas, puse mi avión en dirección a Yakima, Washington, que estaba casi al este de mi posición, y me senté a observar el cielo y la tierra. 

A mi izquierda, a unas quince millas de distancia y creo que a 14.000 pies de altitud, había un DC-4.
El cielo y el aire eran tan limpios como el cristal. Apenas llevaba dos o tres minutos con ese curso cuando observé sobre mi avión el reflejo de un fulgor brillante. Me sorprendió, pues creía que se debía a que me encontraba muy cerca de algún otro aparato. Escudriñé el cielo en todas direcciones, pero no pude encontrar el origen del reflejo hasta que miré hacia la parte septentrional del monte Rainier, en donde observé una cadena de nueve aparatos de extraño aspecto que volaban de norte a sur a una altitud aproximada de 9.500 pies, con una dirección definida de unos 170º. 

Se aproximaban rápidamente al monte Rainier, por lo que supusé se trataba de aviones con propulsión a chorro. De cualquier manera, el caso es que descubrí que el reflejo procedía de ellos, pues cada pocos segundos dos o tres descendían o cambiaban ligeramente de posición, de forma que el sol incidía en ellos en un ángulo que permitía el reflejo directo en mi avión. 

Como los objetos estaban muy lejos, durante varios segundos no pude darme cuenta de cuál era su forma o su formación. En seguida se acercaron al monte Rainier y pude ver sus perfiles contra la nieve con mucha claridad. 

Me resultó extraño no verles las colas, pero supuse que se trataba de algún tipo de aviones de propulsión a chorro. Decidí medir su velocidad, pues tenía dos puntos definidos que me permitían hacerlo; el aire estaba tan claro que era fácil ver los objetos y determinar su forma y tamaño a casi 50 millas de distancia.
Recuerdo bien que en el reloj colocado en el panel de conducción faltaba un minuto para las tres cuando el primer objeto de la formación pasó al borde sur de monte Rainier. Observé los objetos con gran interés, pues nunca había visto antes aviones que volasen tan cerca de las cimas de las montañas; volaban en dirección sur-sudeste, descendiendo por la parte trasera de una cadena de montañas. Creo que su altitud podía variar en mil pies hacia arriba o hacia abajo, pero desde mi punto de observación se mantenían en el horizonte, lo que indicaba que mantenían la misma altitud que yo. 

Volaban de la misma forma que he visto hacerlo a los gansos, como si estuvieran unidos en una formación diagonal. Parecían mantener una dirección definida, pero aparecían y desaparecían tras las cimas de las más altas montañas. En aquel momento su velocidad no me impresionó, pues sabía que nuestro ejército y fuerza aéreas tenían aviones muy rápidos. 

Lo que me asombraba al verlos seguir su camino bajo el sol era que no podía ver sus colas, y estoy seguro de que cualquier piloto sentiría que vale la pena observar con detenimiento esos aviones.
Los miré detenidamente y estimé que la distancia que me separaba de ellos sería de veinte o veinticinco millas. Sabía que tenían que ser muy grandes para ver su forma desde tan lejos, incluso en un día tan claro como ése. 

Comparé con ellos un sujetador del carenaje que tenía en mi bolsillo, manteniéndolo primero sobre ellos y luego sobre el DC-4 ; pero creo que su envergadura era tan grande como los motores complementarios de cada lado del fuselaje del DC-4. 

Cuanto más los miraba más aumentaba mi asombro, pues estoy familiarizado con la mayor parte de los objetos que vuelan cerca de la tierra o a gran altitud. Observé que aquella cadena de objetos pasaba por la cresta cubierta de nieve situada entre los montes Rainier y Adams, y que cuando el primero rebasaba el lado sur de la cresta el último entraba por el norte. 

Como yo volaba en la misma dirección de la cresta, la medí y concluí que sería de unas cinco millas, lo que me permitió suponer que ésa era la extensión de la formación de los objetos. Pude determinar su rumbo con gran precisión gracias a que había unas altas cimas a un lado de ellos, mientras que las más altas se encontraban al otro lado del rumbo que mantenían. 

Cuando la última unidad de la formación pasó por la alta cima meridional cubierta de nieve del monte Adams, miré el segundero y comprobé que habían recorrido la distancia en un minuto cuarenta y dos segundos. En aquel momento ni siquiera esa velocidad me sorprendió, pues estaba seguro de que al aterrizar obtendría alguna explicación de lo que vi. 

Algunos periodistas y expertos sugirieron que había estado viendo reflejos o incluso y espejismo. Es totalmente falso, pues no sólo observé los objetos a través de los cristales de mi avioneta, sino que abrí las ventanillas laterales y pude hacerlo sin que nada se interpusiera entre ellos y mi vista (sin gafas de sol). 

Aunque a alguien que esté en tierra dos minutos le resulte un tiempo muy breve, un piloto que esté en el aire puede mirar gran número de cosas, y a cualquiera de ellas que se halle dentro de su campo de visión la verá probablemente una cinco o seis veces. 

Continué la búsqueda del avión perdido durante otros quince o veinte minutos, pero lo que acababa de observar comenzó a ocupar mi mente. Me encontré desasosegado, por lo que, tras una última ojeada a Tieton Reservoir, me dirigí hacia Yakima. 

Debo añadir que mi observación completa de esos objetos, a los que incluso pude seguir parcialmente mientras cruzaban el monte Adams, osciló entre dos minutos y medio y tres minutos, aunque cuando alcanzaron el monte Adams estaban ya fuera de mi campo de visión para poder determinar sus formas. Como es de suponer, cuando el sol se reflejaba en alguna de sus unidades, éstas parecían totalmente redondas; estoy haciendo un dibujo de la forma que observé en ellos en el momento en que pasaban por las crestas nevadas y por el monte Rainier. Cuando volaban rectos sólo eran una delgada línea negra, pero cuando dieron un salto fue la única ocasión en la que pude obtener alguna indicación de sus tamaños. 

Mantenían una altitud casi constante; no parecían subir o bajar, como hubiera ocurrido de haber sido cohetes o proyectiles de artillería. Estoy convencido de que se trataba de algún tipo de avión, aunque en muchos aspectos no se ajustaban a los tipos convencionales que conocía. 

Aunque son muchos los observadores que han informado sobre estos objetos en Estados Unidos, son seis o siete los casos en que pude decir con pleno convencimiento que observaron lo mismo que yo; particularmente los empleados de las tres Western Air Lines (Cedar, City, Utah), el caballero (piloto) en Oklahoma City y el mecánico de locomotora de Illinois, además del capitan XXXXXX y del copiloto XXXXXX de la United Air Lines. 

Algunas descripciones hechas desde tierra no pueden ser muy precisas a menos que esos discos semejantes a platillos estuvieran a gran altura, por lo que es posible que todos los que han observado objetos extraños hayan visto lo mismo que yo. Desde tierra hubiera sido muy difícil observarlos durante más de cuatro o cinco segundos, sin contar con la posibilidad de que la humedad atmosférica y el polvo estropeen la visión. 

Tengo cartas de los Estados Unidos y de gente que afirma que estos objetos han sido visto en otras partes del mundo, principalmente en Suecia, las Bermudas y California. 

Hubiera dado cualquier cosa ese día por haber llevado conmigo una cámara de cine con una lente de telefoto, y desde entonces no voy nunca sin una. Continuaré con mi historia: cuando aterricé en el aeropuerto de Yakima, Washington, conté lo que había visto a un buen amigo, Al Baxter, quien me escuchó pacientemente y se mostró cortes aunque bromista, pero me creyó. 

No medí con precisión la distancia entre las dos montañas hasta que aterricé en Pendlenton, Oregón, el mismo 24 de junio, en donde conté lo que había observado a varios pilotos amigos míos. No se rieron ni burlaron, pero sugirieron que debía tratarse de misiles o de algo nuevo. Algunos expilotos del ejército me dijeron que antes de entrar en combate sobre el mar les habían advertido la posibilidad de ver objetos de forma similar a la por mi descrita y me aseguraron que no estaba soñando ni enloqueciendo. 

Cito las palabras de XXXXXX, antiguo piloto de la Fuerza Aérea de la Armada, quien realiza ahora operaciones de espolvoreo en Pendleton, Oregón: "Estoy convencido de que lo que observó es un tipo de nave impulsada por cohetes a chorro que está en proceso de comprobación por parte de nuestro gobierno o incluso de algún gobierno extranjero". 

De cualquier forma, las noticias de lo que había observado se esparcieron bien pronto, y antes de terminar la noche estaba recibiendo llamadas telefónicas de todas partes del mundo ; hasta la fecha no recibí una sola llamada de burla o escepticismo. El único escepticismo que conozco es el impreso en los periódicos. 

Para mí esto no es, como para mucha gente, algo divertido. Lo considero absolutamente serio, pues el hecho de que haya observado algo de lo que ni Mr. John Doe en la esquina de la calle Pete Andrews en su rancho no hayan oído hablar no significa que no exista. Aunque he invitado al Ejército y al FBI para que investiguen la autenticidad de mi historia y examinen mi capacidad mental o física, no he recibido ninguna muestra de interés por parte de esas dos importantes fuerzas protectoras de nuestro país; supongo que, tras los informes que di a la United and Associated Press, y en dos ocasiones por radio, recorriendo toda la nación, si nuestra Inteligencia Militar no conociera lo que observé hubieran sido los primeros en venir a visitarme. 

He recibido cartas de gente que me pide que haga suposiciones. Para lo que he escrito este artículo me basé en hechos positivos y, por lo que se refiere a sospechas de lo que he observado, sigue siendo tan misterioso para mí como para el resto del mundo. 

Mi licencia de piloto es XXXXXXX. Vuelo con un Callair, un tres plazas monomotor diseñado y fabricado en Afton, Wyoming, como avioneta de gran rendimiento y para gran altitud, ideada por el trabajo en montañas. El certificado nacional de mi avión es XXXXXXXX.
Kenneth Arnold
Boise, Idaho

domingo, 27 de mayo de 2012

La primera bicicleta voladora

PRAGA, REPÚBLICA CHECA (24/MAY/2012).- Los amantes del ciclismo podrán dentro de poco acceder a nuevas sensaciones gracias a la primera bicicleta voladora, cuyo prototipo virtual fue presentado hoy en Praga y que hará que pueda convertirse en realidad un sueño de Julio Verne.

"Carece aún de aplicación comercial, aunque tendrá en todo caso un vuelo corto y en condiciones seguras, dado que no tiene licencia para vuelo", declaró a Efe Ales Kobylik, gerente de la empresa Technodat.

La bicicleta, con marco ligero de aleación (dural), se elevará a una altura máxima de cinco metros, "lejos de los cables de la luz", y contará con unos dispositivos para regular el vuelvo, avanzó asimismo Kobylik.

El prototipo virtual en 3D ha sido desarrollado por Technodat, Evektor y Duratec, tres empresas checas que presentarán el modelo real en septiembre próximo durante la Feria Internacional de Maquinaria de Brno (República Checa).

Es un bicicleta que desarrolla una potencia de 47 kilovatios y que pesa 85 kilogramos sin el piloto, siendo la carga máxima que puede desplazar en el aire de 170 kilogramos.

Tiene 3.5 metros de largo, 2.5 metros de ancho y 1.2 metros de altura.

Su tiempo aproximado de vuelo son de tres a cinco minutos, y alcanzará una velocidad máxima de 50 kilómetros por hora.

Actualmente, los checos están testando "el marco de la bicicleta" y la semana próxima verificarán "el uso del regulador y la electrónica", señaló también el gerente.

Tiene cuatro motores de 10 kilovatios para accionar dos pares de hélices de marcha contraria, delante y detrás del piloto, dispuestas en un plano longitudinal.

Además, posee dos motores estabilizadores de 3.5 vatios en ambos lados.

Las hélices principales para la fuerza de tracción estática son de mil 300 milímetros, con dos mil 500 rotaciones por minuto, y las hélices de estabilización son de 650 milímetros.

La fuente de energía es una batería de polímero de litio con capacidad de 50 amperios/hora.

Kobylik reconoció hoy que, por encima del uso comercial de este artefacto, lo principal que se pretende es "mejorar el uso de nuestros conocimientos, ver posibilidades de cooperación y extender los límites de nuestras tecnologías".

sábado, 26 de mayo de 2012

Antes eran OVNIs ahora oleadas de pájaros espías

Los abejarucos son unos pájaros pequeños y muy coloridos que se alimentan de insectos, fundamentalmente abejas. Uno de estos inocentes animales ha servido estos días para mostrar la tremenda desconfianza y tensión entre Turquía e Israel.

Hace unos días apareció muerto uno de estos pájaros en Gaziantep, Turquía. Quien lo recogió vio en una de sus patas un anillo donde se leía 'Tel Aviv Israel', y una matrícula: C43917. Un experto local reparó en que uno de sus agujeros nasales eran inusualmente grande.

Y pensó que ahí podía haber un microchip espía.

Avisaron a la policía local y se llevaron al abejaruco al Directorio Local de Agricultura para ser revisado. No es la primera vez que países árabes hacen alegaciones parecidas de pájaros espía: Irán y Arabia Saudí (este último, hace poco más de un año) han hablado de "complots sionistas" relacionados con pájaros espía.

El caso de Gaziantep ha sido suficiente para que algunos medios, no entre los más grandes de Turquía, hablasen del caso. Y en Israel pronto llegó la respuesta: el 'Yerioth Ahronot' publicaba una historia, en la que exageraba hablando de que "las autoridades turcas sospechan", cuando en realidad fue un experto local, lo que provocó el examen de una autoridad también local, sin que hubiera ningún comunicado oficial más allá de reconocer que el ave había sido trasladada para ser explorada. La noticia ya estaba en los dos países. Paranoia local en uno y exageración en el otro.

La Sociedad para la Protección de la Naturaleza de Israel ha confirmado que ese pájaro fue 'matriculado' por ellos hace cuatro años y que su llegada a Turquía es fruto de una migración natural.

Yoav Perlman, un portavoz de la asociación, ha afirmado: "Las autoridades turcas pueden dormir tranquilas; no es un pájaro espía". Como es natural de ser cierto no lo van a reconocer.

viernes, 25 de mayo de 2012

Si ves cosas raras en el cielo no te asustes, aunque igual es preocupante

Listos los aviones para la siembra de nubes.

Colombia. En el hangar Lassar del terminal aéreo ubicado en la comuna de La Reina, se encuentran equipadas las aeronaves Piper Navajo que llevarán a cabo el plan de estimulación de precipitaciones, que busca aumentar en cerca de un 10% las lluvias en las zonas afectadas por la sequia.

El ministro de Agricultura, Luis Mayol, junto con el Secretario Ejecutivo de la Comisión Nacional de Riego, Felipe Martin, presentaron los aviones Piper Navajo equipados con los generadores de yoduro de plata bajo sus alas, los cuales están listos para entrar en un frente de mal tiempo y estimular las precipitaciones que tienen como objetivo paliar la sequía que afecta a gran parte del país.

El Ministro Luis Mayol hizo una presentación sobre el Plan de estimulación de precipitaciones o “Siembra de Nubes” y luego mostró un avión completamente equipado para dicha iniciativa. El Secretario de Estado, valoró la iniciativa público-privada que busca aumentar en cerca de un 10% las precipitaciones de las zonas afectadas por la sequia, “principalmente en las regiones de Atacama y Coquimbo donde se desarrollará este programa de forma aérea. Con este programa se busca paliar la crisis hídrica en el corto plazo. No obstante, seguimos desarrollando medidas de largo plazo para disminuir los efectos de esta situación y aumentar de manera transversal la disponibilidad de agua.”

El programa de estimulación de las precipitaciones, mediante siembra aérea de nubes, requiere del continuo monitoreo de las condiciones atmosféricas imperantes. Para ello, en forma diaria y continua el meteorólogo de turno de la Dirección Meteorológica de Chile, estará atento a exponer las condiciones a escala global y sinóptica (centros de baja o alta presión, vaguadas o dorsal en altura, etc.).

Así lo explicó el Secretario Ejecutivo de la Comisión Nacional de Riego, Felipe Martin, destacando qué “se utilizarán radares meteorológicos para el continuo seguimiento a las probables áreas de desarrollo de nubosidad, como es el análisis de la velocidad, dirección e intensidad de los sistemas que circundan las áreas objetivos”.

La liberación de yoduro de plata se realiza de la forma más homogénea posible, en las regiones de las corrientes ascendentes, entre las isotermas de -4°C y -10 o -12°C., pretendiendo la cristalización de alrededor del 50-60% del agua contenida produciendo su caída. Este procedimiento dura lo que la condición física de la nubosidad sea la adecuada para su estimulación.

Programa de siembra de nubes

De acuerdo al estudio realizado por la Comisión Nacional de Riego (CNR), se estima que el programa de estimulación de precipitaciones -que se implementará en las regiones de Atacama, Coquimbo, Valparaíso y O’Higgins afectadas fuertemente por la sequía- debe ser aplicado de forma aérea y terrestre, por medio del financiamiento de los sectores público y privados.

Las regiones de Atacama y Coquimbo en base a sus condiciones geográficas y meteorológicas han decidido usar el método aéreo. Para ello, se requerirán 4 aviones, por un periodo de 6 meses, con un costo aproximado de $450 millones.

La región de Valparaíso utilizará el sistema terrestre, a través de 27 equipos para la Ligua, Petorca, Aconcagua y San Antonio, con un costo de $335 millones.

Por su parte, la región de O’Higgins, ha optado por continuar el programa terrestre, donde se utilizarán 25 equipos en 7 cuencas, con un costo de $460 millones.

jueves, 24 de mayo de 2012

Los drones se usarán contra los ciudadanos que se manifiesten

El creciente uso doméstico de aviones no tripulados en EE. UU. comienza a activar las alarmas en la población y en las organizaciones no gubernamentales que temen no solo posibles violaciones de la privacidad, sino también el uso de la capacidad letal de los drones.

Washington suele usar los drones en el extranjero para abatir a los líderes terroristas. También, sirven para vigilar la frontera de EE. UU. y México, luchando contra el narcotráfico y la penetración de inmigrantes indocumentados.. Pero en la actualidad los drones se masifican en el cielo estadounidense.

La Administración Federal de Aviación permitió a diversos Departamentos de la Policía usar drones que son dirigidos a distancia y están equipados con los sensores infrarrojos y las cámaras de alta resolución.

Un portavoz de la oficina de sheriff de Montgomery, Alabama, reveló a la publicación estadounidense The Daily que su Departamento está analizando la posibilidad de equipar sus drones con balas de goma y gases lacrimógenos. "Se trata de las cosas que la Policía utiliza en el día en día y en ciertas situaciones puede ser ventajoso tener este tipo de sistema en los vehículos aéreos no tripulados", le dijo Randy McDaniel a The Daily.

El uso de la fuerza en los aviones no tripulados ha provocado la ira de la Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU).

"Simplemente no es apropiado utilizar cualquier tipo de la fuerza, sea letal o no letal, en un avión no tripulado. Cuando un oficial se encuentra en el lugar de los acontecimientos, tiene toda la información de lo que está pasando allí. Un oficial en un lugar distanciado no está tan informado", comentó la abogada y portavoz del organismo Catalina Crump.

Asimismo la ACLU está preocupada por posibles fallas en el funcionamiento y la eventual caída de los drones.

“No necesitamos una situación en la que los estadounidenses se sientan como si hubiera un ojo invisible en el cielo”, dijo Jay Stanley, el analista político de la ACLU.

El portavoz de la oficina del sheriff de Montgomery, Randy McDaniel, afirma a su vez que la sociedad no debe preocuparse por el uso de los drones en el territorio de EE. UU. "Nunca hemos acudido a la vigilancia por un placer de vigilar, lo hacemos solo si se trata de un crimen. Y no nos importa ver lo que está haciendo uno en la piscina de su patio”, afirma McDaniel.



Fuente

Lo que choca o pasa cerca de los aviones no son OVNIS

Los impactos de aviones con pájaros son algo habitual en el mundo de la aviación por lo que las aeronaves están certificados para afrontar estos incidentes "en condiciones muy específicas", según fuentes del Sepla, que han destacado que los tripulantes técnicos tienen muchas experiencias en este sentido.

Este fin de semana el aeropuerto de Barajas tuvo que activar la alerta local ante el regreso del vuelo de Iberia 6533, que se dirigía a Puerto Rico, después de que un buitre leonado impactara contra el avión, un Airbus 340, y le causara daños en el "cono de nariz y en el sistema de radar".

El suceso se produjo el pasado domingo cuando el avión, con 151 pasajeros abordo, había abandonado el aérea del aeropuerto de Barajas y se encontraba a una altura de 6.000 pies (unos 2.000 metros) sobre la localidad madrileña de Colmenar Viejo.

Desde el sindicato de pilotos Sepla, Agustín Guzmán, explicó a Efe que tras estos impactos los pilotos evalúan los daños sufridos, que suelen depender del lugar dónde haya impactado el ave.

En este caso el ave impactó en la parte delantera y sólo causo daños estructurales, pero, por motivos de seguridad, "lo más lógico es volver a aterrizar", como hizo el comandante del vuelo de Iberia media hora después de haber abandonado Barajas.

"Lo normal es que el daño no supere al que ha sufrido este avión", señaló Guzmán, y destacó que en el caso de que el impacto se produzca contra un motor y este se pare, el avión también tendrá que regresar usando los motores restantes, lo que es no supone ningún peligro.

A pesar de ello, recordó que, en ocasiones, los impactos son muy graves, como el del avión de US Airways, al que se le pararon los dos motores en enero de 2009, tras impactar contra un grupo de pájaros y gansos despegando de Nueva York, por lo que tuvo que planear hasta amerizar en el Río Hudson.

Según Guzmán, "cuanto más se separa el avión del suelo menos probabilidades hay de impactar", pero dijo que no es extraño encontrar aves del tamaño del buitre leonado a 6.000 pies y a mayor altura, como sucede en los Andes, donde se han avistado cóndores a nivel de crucero.

El representante del Sepla destacó que la intensidad del impacto depende de la velocidad, por lo que hay una limitación y esta se debe de reducir por debajo de los 10.000 pies (3.000 metros).

Además, resaltó que los despegues resultan más peligrosos porque los motores van a máxima potencia y el impacto de un pájaro puede causar mayores daños.

Por ello, los aeropuertos utilizan distintos sistemas para ahuyentar a las aves, como los sonidos de alarma, los detonadores o los halcones.

Este últimos es el método elegido por Barajas, donde unos 38 halcones "patrullan" cada día el aeropuerto tras haber sido instruidos para ello por el Servicio de Control de Fauna, creado por Félix Rodríguez de la Fuente, y que desde hace 40 años controla Jesús Rero.

Reo trabaja en Barajas con casi un centenar de aves de varias especies (harries, azores, aplomados e híbridos, etc), de los que 38 están operativos y el resto en cría, "fuera de servicio" o en fase de muda. 

miércoles, 23 de mayo de 2012

Las aeronaves sin piloto presentadas en España

Aunque la noticia es un poco atrasada la subo al blog, pues va a marcar lo que veremos en nuestros cielos. Los UAS nos invaden.

UNVEX’12 culmina con una exhibición de UAS en Marugán (Segovia)

Madrid, 27 de abril de 2012.- UNVEX’12 concluyó ayer en Marugán (Segovia) con la Jornada de Demostraciones en el aeródromo de Marugán (Segovia). Con ella, se ha clausurado el Congreso que ha acogido tres días de conferencias en Madrid y la jornada de exhibiciones del día de ayer.

Varias compañías han mostrado las capacidades de sus UAS. Indra ha puesto en vuelo su Pelícano, de ala rotatoria, con despegue y aterrizaje vertical automático adaptado al entorno naval y para ser utilizado en busques de la Armada, así como en entorno terrestre para todo tipo de operaciones militares y civiles (emergencias, salvamento y rescate, vigilancia de perímetros e infraestructuras, entre otras). También ha expuesto su Mantis, de ala fija, idóneo para misiones de inteligencia y vigilancia.

La compañía Cassidian, perteneciente al consorcio europeo EADS, ha puesto en vuelo su UAV Copter City, especialmente diseñado para el despegue y aterrizaje en áreas muy reducidas, dotado para vigilancia policial y seguridad. Dispone de una autonomía de 36 minutos; su tiempo de despegue es de 2 minutos y puede alcanzar una velocidad de 97 Km/horas. Puede operar en condiciones de lluvia (como ha demostrado en el día de hoy), niebla, día o noche.

El Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) ha mostrado las capacidades del ALO (Avión Ligero de Observación), concebido como un proyecto de bajo coste destinado a realizar misiones de observación de corto alcance y autonomía. Proporciona en tiempo real imágenes de reconocimiento y observación.

Unmanned Solutions (USOL) ha participado en la jornada de demostraciones con el sistema K50, de 50 kilos de peso, desarrollado especialmente para cubrir las necesidades de centros de investigación que quieran utilizar sistemas no tripulados para la realización de ensayos en vuelo con un presupuesto contenido.

Triedro Thermal Intelligent Solutions ha exhibido su MicroB, el UAS más pequeño a nivel mundial, con sólo 1 kg de peso. El lanzamiento se realiza mediante una catapulta fijada al suelo o manual que permite poner en vuelo el avión en pocos segundos, e incluso hacerlo en entornos urbanos altamente poblados. Está recomendado para realizar reconocimientos visuales en tiempo real de multitud de escenarios.

También han estado presentes la Fundación Andaluza para el Desarrollo Aeroespacial y el Centro Avanzado de Tecnologías Aeroespaciales (FADA-CATEC), con su sistema Viewer, un UAS de ala fija muy ligero. También se lanza con catapulta por lo que no necesita pista para despegar y aterrizar. Puede alcanzar un velocidad máxima de 110 kilómetros / hora y puede volar con una cámara visual o infrarroja.

La empresa ACRE ha mostrado el UAV Sirius, especialmente diseñado para ortofotografía. La aeronave ya es utilizada por varios países y puede volar hasta 200 m sobre el nivel del suelo a una velocidad máxima de 100 km/horas.

Esta ha sido la primera ocasión en que se ha celebrado una exhibición de estas características y con ella ha culminado UNVEX’12 tras tres días de un completo programa de Conferencias, con la participación de más de 30 empresas, ponentes nacionales e internacionales de primer nivel y una altísima afluencia de visitantes.

El encuentro, organizado por IDS ha contado con el apoyo y respaldo del Ministerio de Defensa; del CDTI; de las dos principales asociaciones empresariales del sector: TEDAE y AESMIDE; y de la Plataforma Tecnológica Hisparob; así como con el patrocinio de Cassidian, Indra, Thales, Navantia, Tekplus, CESA e INTA y la colaboración de Hisdesat.

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