jueves, 29 de marzo de 2012

Desclasifican antiguo programa de drones nucleares en USA

Un proyecto secreto de desarrollo de aviones no tripulados impulsados por energía nuclear fue abandonado por USA tras el rechazo del Pentágono. El objetivo de este desarrollo era multiplicar la cantidad de tiempo que las aeronaves se matenían en el aire.

Científicos del laboratorio estatal Sandia, que desarrollaban un polémico proyecto de drones nucleares junto con ingenieros del gigante de la industria militar estadounidense Northrop Grumman, publicaron un resumen detallado del mismo.

La existencia de los proyectos secretos estadounidenses solo se da a conocer una vez que los rechazan. Así ocurrió con este proyecto de Sandia: un drone (avión no tripulado) con planta propulsora nuclear, que fue rechazado por el Pentágono. Según el documento, fechado en junio del 2011, los científicos demostraron la viabilidad tanto técnica como política de crear este aparato.

Los beneficios militares de esta arma están a la vista: la disponibilidad de estos aparatos hará posible “aumentar la duración de las misiones de combate de días a meses, junto con el aumento al doble de la potencia eléctrica”.

Aunque el resumen del proyecto (que no proporciona detalles técnicos) no utiliza la palabra “nuclear”, sí habla de “tecnologías de propulsión y energía que van más allá las existentes tecnologías de hidrocarburos”. Pero hace referencias a “sistemas de protección” y “actuales condiciones políticas que no permiten su uso”, o “desmantelamiento y residuos”, que no dejan espacio a dudas.

Originalmente, el nuevo mortífero artefacto es por sus dimensiones muy parecido al existente RQ-4 Global Hawk, que fue diseñado para la “observación y prevención de actividades terroristas y el uso de armas de destrucción masiva”.

Puesto que este vehículo puede sencillamente convertirse en un arma de este tipo si es derribado (y hay casos en que ha ocurrido), el gobierno estadounidense hizo bien en haber rechazado la idea de la planta nuclear volante.

Esto por los escándalos registrados con el drone de la CIA, que supuestamente fue hackeado y capturado por Irán o sus tristemente famosos drones con los que frecuentemente matan a personas inocentes en Pakistán. Quizá el Pentágono haya aprendido algo porque, ¿quién sabe dónde podría caer un vehículo-portador de energía nuclear? 

lunes, 19 de marzo de 2012

Drones: MIT desarrolla un sistema de guiado mediante gestos

A todos los que nos gusta el mundo de la aviación, ver despegar una aeronave desde un portaaviones es todo un espectáculo. Durante los despegues es habitual encontrar a operadores y controladores aéreos haciendo señas a los pilotos para que enfilen la pista o se preparen para el despegue. Esta comunicación no verbal es clave para controlar el tráfico a pie de pista y, lógicamente, requiere que controlador y piloto conozcan este lenguaje. Teniendo en cuenta el creciente uso de aeronaves no tripuladas, un equipo del MIT está trabajando en un sistema que permita guiar a los drones mediante los gestos de los controladores de pie de pista.

La idea del equipo de investigadores del MIT es que los drones sean capaces de procesar los gestos de los controladores de la cubierta del portaaviones y, además, sean capaces de distinguir al controlador y sus gestos entre toda la vorágine de la actividad propia del portaaviones. Precisamente, el “ruido de fondo” provocado por la actividad de la cubierta del portaaviones el problema principal que el equipo del MIT, capitaneado por Yale Song, un estudiante de doctorado del Departamento de Ingeniería Electrónica y Ciencias de la Computación, su director de tesis, el profesor Randall Davis y David Demirdjian, un investigador del Laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT, ha querido resolver.

El algoritmo desarrollado procesa las imágenes captadas por un sistema de cámaras similar a Kinect (no utilizan el sistema de Microsoft porque el proyecto es anterior a su lanzamiento) que permite reconocer formas tridimensionales y seguir el movimiento de los brazos. A partir de ahí, el sistema capta una imagen tridimensional del controlador y elimina el fondo para comenzar a realizar estimaciones sobre la postura del cuerpo y compararla con una serie de patrones ya predefinidos por el controlador aéreo. La clave del sistema es localizar los gestos de las manos y en la “biblioteca” de patrones corporales, dos informaciones que hacen que el sistema pueda “comprender” la orden que se le ha dado.

Durante las pruebas realizadas, el sistema ha sido cargado con los 24 patrones que más suelen utilizarse a pie de pista, de los cuales aproximadamente un 76% de las órdenes han sido procesadas adecuadamente, lo cual sirve para darnos una idea de la complejidad del sistema y que parece que van en la senda de convertirlo en algo perfectamente viable.


Fuente

viernes, 16 de marzo de 2012

OVNIS individuales

Como en el mundo de la aviación, el desarrollo de los motores a reacción cambió la orientación de los investigadores. En los años sesenta comenzaron a ser construidos diferentes propulsores individuales basados en esta nueva tecnología, siendo los más conocidos el Bell Jet Belt y el Bell Rocket Belt. Todos ellos corrieron diversas suertes, y fueron vendidos de una empresa a otra constantemente, dado que su uso se mostró poco práctico, especialmente para los pilotos que debían tomar suelo con bastantes kilos a sus espaldas. Muchos terminaron con las piernas heridas o fracturadas. Pese a ello cobraron cierta fama y popularidad. En la película Thunderball el famoso agente 007 llegó a volar con una de estas mochilas a reacción, y en los Juegos Olímpicos de 1984, el piloto William Suitor cruzó el estadio, durante la inauguración, a los mandos de un reactor individual.

En los años ochenta, la marina de Estados Unidos invirtió trece millones de dólares en el AVISPA. Se trataba de una plataforma voladora a reacción. Fue un aparato ideado para misiones de rescate, y era capaz de llevar al piloto y a un pasajero. El ejército se interesó por él y llegó a comprar varios pagando dos millones y medio de dólares por cada uno.

La historia de la ufología recopiló, especialmente en sus tres primeras décadas, incidentes aislados, protagonizados por supuestos alienígenas solitarios, que, en ocasiones, tras entablar conversaciones sobre temas muy comunes, o pedir algo a la persona que tenían delante (uno pidió fuego para encenderse un cigarro), subían a extrañas máquinas de vuelo, alejándose seguidamente y dejando pasmado al testigo. Hoy estos casos de OVNIS individuales son prácticamente imposibles de encontrar. Quizá se deba a la casi total desaparición de los inventores particulares, pues los aparatos de vuelo personal aparentemente no tienen futuro en nuestra sociedad actual.

De aquellos inventores todavía podemos encontrar a uno que sigue manteniendo vivo su sueño de juventud, y que resulta indispensable para comprender cómo la investigación particular, también está asociada al tema de las fotografías sacadas fuera de contesto. Se trata de Paul Moller.

Cuando era niño Moller vio las ilustraciones futuristas publicadas, en 1939, en New York World's Fair. También era un asiduo lector de los tebeos protagonizados por Jack Kirby y le gustaban las novelas de cienciaficción. Como ha ocurrido a lo largo de la historia aeronáutica y espacial, estas lecturas le estimularon a dedicar su vida a la investigación. Según podemos leer en Los Angeles Times Magazine, del 25 de junio de 2000, a los 19 años de edad, mientras cumplía en verano su trabajo en el Canadian Defence Research Board, descubrió los planos del platillo volante Avrocar. Entonces todavía era un proyecto militar secreto, pero además de la versión para el ejército la empresa estaba trabajando en varios proyectos civiles, como el Arvowagon, un platillo-furgoneta familiar para el siglo XXI, y el Avropelican, un platillo para rescates marinos.

Desde ese momento Moller pensó que aquel sistema, ideado muchos años antes por Henri Coanda, era el más adecuado para el transporte aéreo individual, y a lo largo de los años diseñó diversos platillos volantes intentando conseguirlo. Su última creación es el Skycar, y sueña que un día será la base para el transporte personal.

Pese a la difusión del trabajo de Paul Moller, resulta chocante ver, aún hoy, fotografías de sus platillos sacadas fuera de contesto, y presentadas como naves extraterrestres.

Ante la mezcla de fotografías y testimonios falsos y reales, se dice que en la cuestión de los OVNIS no se ha llegado a ninguna conclusión, que el tema es demasiado complicado para ello. Como vemos, la verdad, sin embargo, no es esa. Lo que ocurre es que los defensores de las visitas alienígenas no quieren oír hablar de esas conclusiones.