sábado, 6 de octubre de 2012

Científicos comenzarán a buscar vida extraterrestre detectando Esferas de Dyson

En 1960, el físico y matemático inglés Freeman Dyson predijo que en algún momento todas las civilizaciones del Universo agotarían la energía de su planeta natal, por lo que para seguir desarrollándose, deberían construir masivas estructuras alrededor de la estrella de su sistema planetario para recoger su energía.


O sea, una civilización lo suficientemente avanzada para aprovechar hasta el máximo la energía de su planeta, irremediablemente debería construir enjambres de paneles solares alrededor de su estrella. Estas hipotéticas megaestructuras son conocidas entre los astrónomos como las Esferas de Dyson, y si bien eran sólo un experimento mental de Dyson, podrían ser la clave para encontrar civilizaciones extraterrestres.

Esto es debido a lo siguiente: El SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence, Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre en inglés), que ha usado radiotelescopios desde los ’60 para buscar señales en el espacio de inteligencia alienígena, sólo puede buscar civilizaciones que desean ser encontradas, pues para mantener la transmisión de la hipotética señal que podría detectar el SETI se requeriría de una enorme cantidad de energía que probablemente no estén dispuestos a ‘botar’.

Sin embargo una Esfera de Dyson sería ‘simple’ de detectar, pues al absorber gran parte de la energía solar de su estrella, la esfera re-irradiaría su energía –en forma de radiación infrarroja– en cantidades equivalentes a la energía generada por la estrella.

O sea, es el equivalente a detectar a una persona en la oscuridad, pues no la podrías ver porque está oscuro, pero con lentes de visión noctura infrarrojos detectarías todo el calor generado por el cuerpo. Esto significa que podríamos detectar civilizaciones que no están voluntariamente transmitiendo ondas de radio en todas las direcciones y permanentemente como para ser detectadas por el SETI.

Si bien son ideas de la ciencia ficción más especulativa, al considerar que el sol nos entrega 120.000 teraWatts diarios y que hemos doblado nuestra necesidad mundial de energía en 30 años, a este ritmo en 400 años necesitaríamos una Esfera de Dyson para seguir creciendo como civilización.

El mes pasado un trío de astrónomos, liderados por Jason Wright de la Universidad Estatal de Pennsylvania en Estados Unidos, comenzaron a buscar por miles de galaxias cualquier astro que genere cantidades excesivas de calor (y también observarán galaxias completas, nunca se sabe) para ver si logran detectar megaestructuras que absorban la luz de una estrella cercana.

Para eso están ocupando tres diferentes telescopios de rastreo infrarrojo, como el Wide-field Infrared Survey Explorer (WISE) de la NASA. Eso si, y pese a su nombre, no están buscando una ‘esfera’ como una carcasa sólida y completa alrededor de la estrella (eso requeriría una cantidad colosal de materia con propiedades tan imposibles que se bromea que “si una civilización es capaz de construirla, no necesitarían una Esfera de Dyson), sino enjambres de recolectores.

Finalmente, Wright afirma que “usualmente las mejores discusiones acerca de astrobiología están en las novelas de ciencia ficción (…) Es extraño redactar una propuesta para una investigación científica seria y que la mitad de tu bibliografía sea ciencia ficción“.

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